Enamórate en la ruta

¿Qué es para ti el amor?

¿Quién sabe definir el amor? LA RAE, por ejemplo, nos da 14 acepciones, de las cuales te mostramos las 4 primeras:

1. m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.

2. m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.

3. m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.

4. m. Tendencia a la unión sexual.

Pero… ¿No piensas que todas estas definiciones se quedan realmente vacías de sentido? Son definiciones muy “estáticas” que no nos ofrecen, ni de lejos, lo que la palabra AMOR puede llegar a significar.

Desde el amor incondicional de un bebé hacia sus padres, el amor a la naturaleza, al lugar de origen, a las amistades, a la pareja, a nosotr@s mism@s… Existen diferentes clases de AMOR, cada cual muy diferente, pero todas ellas muy especiales.

Y viajando, en la ruta, el AMOR se manifiesta en sus diferentes formas, porque estamos más abiert@s a nuevas experiencias, dejamos un poco de lado la imagen que proyectamos en nuestro lugar de origen, siendo totalmente libres. Esa imagen que nos hace un poco “perfect@s” se desvanece aunque solamente sea por unos cuantos días, siendo quien realmente somos porque nadie nos conoce y no nos juzgan ni esperan que nos comportemos de una manera determinada.

Y en este estado es dónde surge la magia, el AMOR en su más alta definición. Quién puede negar que en el momento de embarcarnos en un viaje, esos últimos minutos de espera en el aeropuerto son ilusión, miedo, ganas de visitar los lugares con los que siempre habíamos soñado, incertidumbre ante lo desconocido, pasión por l@s nuev@s amig@s que podemos hacer… Y para mi esa es la perfecta definición que AMOR, que incluso soy incapaz de trasladarlo a las palabras adecuadas.

Y cuando llegamos a ese nuevo lugar, nos enamoramos de paisajes que solamente habíamos visto en fotos o películas (hoy en día puede ser en Instagram o Facebook), incluso cambiando el plan que anteriormente habíamos hecho con tanto esfuerzo, solamente por disfrutar de un amanecer más, un nuevo atardecer hermoso, o un paseo en soledad por las calles de esa ciudad que nos ha enamorada.

El AMOR puede palparse en la emoción de lo nuevo, las experiencias que nos habíamos atrevido a realizar antes y que ahora forman parte de “nuestra rutina”. Esa adrenalina que se siente es parte del proceso del AMOR, algo químico que de igual manera se hace difícil de explicar.

Y nos enamoramos de tradiciones que creíamos tan lejanas, pero que nos llegan al alma, que llegamos a entender y nos cambian un poquito por dentro, viendo que lo que nos han enseñado desde niñ@s es solamente parte de la ecuación, que lo que hemos aprendido depende del contexto en el que nacimos, y que lo que consideramos normal, en otras culturas no lo es, y viceversa, pero que tod@s somos personas con formas diferentes de vivir y de aprender, igualmente respetables y que deberíamos estar tod@s dispuesto a aprender de l@s demás.

Y las personas son el punto clave del AMOR cuando estás en la ruta. Personas que quizás en otra situación ni nos hubiéramos detenido a hablar con ellas, y que de repente empiezan a formar parte de tu vida. Personas que conoces en un autobús, en un parque, en un evento, en el hotel… Hay tantas formas de conocer personas, y a veces haces CLICK con ellas, y se acaban convirtiendo en amistades verdaderas, en amig@s que seguramente vayas a tener el resto de tu vida, alguien con quien contar para siempre a pesar de la distancia (tanto física como temporalmente).

Igualmente, y cuando hablamos de personas, y llevamos cierto tiempo de viaje, te das cuenta de la importancia de la amistad y del amor de esas otras personas que dejaste en tu lugar de origen. Es@s amig@s que tienes desde la escuela, que aunque la vida os ha llevado por diferentes caminos, les sigues teniendo un cariño especial. O amig@s de la universidad que son parte clave de quién eres ahora mismo. Incluso tus padres, que muchas veces no les prestamos la atención que necesitan, son personas que aunque no compartan muchas cosas contigo te ofrecen un AMOR incondicional y empiezas a valorarlo. Darte cuenta de todas estas cosas es igualmente AMOR.

Y no puedo obviar el AMOR pasional, quizá solamente de una noche que puedes encontrar viajando. Personas con las que de repente sientes como que las conocieras de toda la vida, y el tiempo se detiene, y aunque sabes que todo terminará al día siguiente (o en unos días), los aprovechas sin pensar en el futuro… Un AMOR rápido y fugaz, pasional e intenso, que te remueve por dentro.

Y quizás el AMOR más grande que puedes encontrar viajando es el AMOR PROPIO. El saber que no tenemos barreras, que nos podemos adaptar a las diferentes situaciones, y que obviamente, no somos perfect@s, cometemos muchísimos errores (por lo menos yo misma), pero aceptar esa realidad, intentar mejorarla, sin juzgarnos a nosotr@s mism@s ni autoflagelarnos, eso es AMOR.

Entonces, en la ruta, bajo mi punto de vista existen todos estos tipos de AMOR, que se alejan bastante de las definiciones que escribía al principio que dice la RAE…  Mucho más intenso y mucho más personal.

Y tú, ¿Qué amor experimentas mientras viajas? Compártelo 🙂

TRAVEL WITH US!!!

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3 respuestas a “Enamórate en la ruta

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