Vivir viajando: Cosas que no se suelen contar

El anhelo de mucha gente

Vivir viajando, o por lo menos hacer un largo viaje sin billete de vuelta ni tiempo concreto, se ha vuelto el deseo de muchas personas, y algunas de ellas damos ese paso tan sumamente complicado de cortar con la rutina y emprender un viaje que ni sabes dónde nos va a llevar.

mapa mundi

Y ni sabemos dónde nos va a llevar, ni lo complicado que puede llegar a ser. Con esto quiero decir que merece 100% la pena, que realmente ha sido la mejor experiencia de mi vida ese casi año y medio que he pasado “sin rumbo” (aunque ciertamente ahora tampoco tenga el rumbo muy claro, jajaja), que llegadas las circunstancias lo volvería a hacer una y otra vez, y que lo recomiendo, aunque sea una decisión difícil, a todas esas personas que más de una vez se les haya pasado por la mente. Solamente hay que tener claro una cosa, que vivir viajando no se parece en nada a irse de vacaciones, ni pasarse un año de vacaciones, ni nada por el estilo.

El sentimiento es complicado de entender, y solamente l@s viajer@s de largo tiempo sienten… He tenido la oportunidad de hablar de esto con personas con las que me he cruzado, aquellas personas que viajan solas (aunque también les pasa a las que viajan con pareja), sobre todo con la cantidad de mujeres viajando solas que hay por el mundo, porque sí, algo que me ha gustado muchísimo es ver a todas esas mujeres que como yo se han atrevido a salir al mundo y lo viven con ganas. Porque sí, porque somos libres y podemos. Y cuando te cruzas con estas personitas que te entienden, se convierten en tus mejores amig@s por unos días 🙂 🙂

esperando en la ruta

Y bien, pues voy a la cuestión, que seguro que es lo que quieres leer, ¿No? jajajaja.

Te pongo en situación, llegas a un nuevo lugar que no conoces, con algunos planes para hacer allí, porque te has tomado el tiempo de informarte, y con algunas ideas de dónde querrás ir luego… ¿Esto te suena, verdad? Es el inicio del viaje, tienes la ilusión subida por la nubes, y no te quieres perder nada de ese nuevo destino.

Y los días van pasando, disfrutándolos la mayoría, pero los planes iniciales han empezado a cambiar, por gente que te ha hablado de otros destinos, un bus que te equivocaste, conociste a alguien con el que has conectado mil y quieres quedarte más tiempo, o estabas haciendo dedo y el coche te ha dejado en un lugar que no entraba en tu itinerario y te ha apetecido quedarte a visitarlo 🙂 Y es parte de la aventura, y la aventura es simplemente maravillosa.

Pero de repente no quieres pensar más, porque aunque parezca mentira, cuando viajas sol@ te pasas el día entero pensando… Dónde dormir, qué ver, qué comer, cómo llegar a tu próximo destino… Decisiones que en una rutina “normal” apenas te las planteas, pero cuando sales de la rutina durante largo tiempo, a veces sientes que necesitas tener unas pautas marcadas, no pensar más y que otra persona tome las decisiones por ti.

elecciones

O te pasa algo “feo”, y tus personas cercanas, con las que te pasarías horas y horas hablando y/o llorando, se encuentran a kilómetros de distancia, y con diferencia horaria, y aunque tod@s hagamos lo posible por tener una buena comunicación, se hace complicado.

Pero en el camino conoces personas que empiezan a formar parte de ese círculo cercano, y alargas la estancia en ese lugar solo para pasar un tiempo más con ellas, simplemente alargando lo inevitable… La despedida. Pero la vida del viajer@ es así, la ruta continúa y llega el momento de tener que partir… Y a veces se te parte el corazón, y no puedes evitar llorar y llorar. Y es muy bonito, porque es de las partes que más merecen de la experiencia… Pero con el paso de las despedidas de personas importantes (porque encontrarás muchas, el mundo está lleno de personas maravillosas), llega un momento en que “normalizas” ese momento, y quizá por una coraza que te pones, ya no las sientes tan dolorosas, y puede ser que las “deshumanices” un poco… Porque al llegar al nuevo destino, comienza una nueva aventura, y esa despedida de repente la sientes tan lejana…

despedidas

Otra de las cosas que pasan, es que ya no quieres visitar más lugares. Llegas a una nueva ciudad, y sabes, o te cuentan, que alrededor hay lugares preciosos como ríos, cascadas, playas, etc. Pero ya has visto tantas cosas, que te planteas seriamente si merece la pena… ¿Es súper súper especial esa cascada? ¿Qué diferencia hay entre la playa a 30km y esta de la ciudad? No te apetece pasarte horas en la carretera por algo que no sea “tan especial”. Igual suena a pérdida de ilusión, y quizá lo sea, me lo estoy planteando ahora mismo, jajaja. Y eso te lleva a quedarte semanas en el mismo lugar, yendo todos los días a la misma playa, y devorando un libro al día… O quedarte en tu habitación, para hacerte una sesión de tu serie favorita o ver 5 películas horribles. Porque aprendes a respetar tus tiempos, y a hacer aquello con lo que te sientes a gusto 100%.

Y echas de menos cosas que jamás pensarías que ibas a echar en falta. Una cosa súper ridícula que me llegó a pasar, es que echaba de menos un armario. Tener toda la ropa limpia, con olor a limpio, ordenarla y guardarla, y sacar solo lo que vayas a necesitar cada día. O poder hacer una compra entera para un mes, y tener espacio para guardar elementos básicos de cocina como aceites, salsas o especias, y que no tengas que llevártelas una vez por semana o tirarlas para que no te ocupen espacio en tu mochila.

Y estas son algunas de las cosas “no tan bonitas” que pasan, porque es complicado, porque no tienes comodidades, porque la zona de confort queda tan alejada, porque tienes que creer en ti, porque tienes que tener precauciones… Por todo eso y más. He conocido gente con la idea de viajar durante largo tiempo, y en un par de meses o menos han decidido regresar a su país, porque se dieron cuenta que vivir viajando no es tan sencillo, no es vivir de vacaciones continuas.

Con esto solo quiero contar la CARA B de la moneda. Si de verdad tienes ganas, lánzate sin darle más vueltas, es una experiencia brutal, aprenderás a quererte más, conocerás cosas que jamás hubieras imaginado, harás amistades que continuarás teniendo toda la vida, y la aventura, es la aventura, que no se paga con dinero 🙂 🙂 MARAVILLOSA!!!

el mundo desde las alturas

Es una experiencia única que cada persona la vive a su manera, pero por mucho que te cuenten, si no lo vives en primera persona, nunca podrás saber lo que te deparará!!

Accede a la pestaña Recursos para saber qué más necesitas para organizar un viaje de este tipo

Y si quieres saber más, te espero 😉

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2 respuestas a “Vivir viajando: Cosas que no se suelen contar

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