Los concursos de literatura, los juegos, los retos de escritura, o realmente cualquier forma de expresión artística, activan un disparador mental que hacen sacar a flote toda esa creatividad que tenemos dentro. ¡Por eso me encanta participar en ellos! Y sí además, es como parte de un jurado internacional, muchísima mejor 🙂

Conocí a Dalia hace más de 3 años, en mis viajes por Honduras. Más de una vez he dicho, y lo volveré a decir, que este país centroamericano es uno de mis amorcitos, y ella es en parte una de las responsables de que esto sea así. ¡Por eso nunca dudé en participar en este concurso de literatura!

Así que hace unas semanas, cuando recibí la invitación de ser parte del jurado del concurso literario de MIMarte, dije sí al momento. MIMarte es un restaurante con un concepto muy interesante, ya que une la gastronomía con diferentes corrientes artísticas, como la lectura, o al igual que en este caso, la escritura creativa.

¡Estarás deseando leer el cuento ganador! Así que dejo de escribir un rato, y te presento a Migdalia Martínez, la escritora ganadora del concurso literario con su título “¿Quién era ella?”

¿Quién era ella? Ganadora concurso literatura

¿QUIÉN ERA ELLA?

¿Quééé?- Juliana se asombra ante algo inusitado 

– ¿Cómo puede ser posible? 

El espectáculo que contempla le resulta incomprensible. No lo puede creer. ¿Qué es lo que ha visto esta mujer que le sorprende tanto? Se queda estupefacta ante algo que no logra comprender.

Como todos los días, muy temprano, va caminando al río para bañarse y recoger agua. De repente ha visto una casa en forma de domo con una sola puerta, sin ventana visible. La tarde anterior vino al río, y esa casa… ¡No estaba allí! La deja impactada la construcción de esa edificación. En esta montaña de un país centroamericano no hay ninguna casa así. Aquí todos son pobres y apenas tienen recursos para comer. Sus casitas son de adobe o de bahareque. 

Se acerca a la puerta, sin embargo no ve a nadie. Pero… recuerda repentinamente que en su casa están esperando sus hijos por la comida y que pronto su marido irá a trabajar en la siembra de frijoles.

Entonces, como autómata, sigue su camino hacia el río. Allí le espera otra sorpresa: saliendo del agua una mujer muy joven, de cabellos rubios ondulados, va hacia el lugar donde está escondida Juliana. Ella avanza por el camino, como si estuviera bailando un tango de Gardel, levitando, sin tocar el suelo. Se aleja y Juliana sale nerviosamente de su escondite. Temblorosa va al río, recoge agua y casi corriendo pasa por la casa. Ruega a Dios que no encuentre a esa extraña mujer.

Sin embargo, justo cuando va pasando frente a la puerta, ésta se abre y aparece la mujer. Ve a Juliana detenidamente y hace un gesto de asentimiento. Se acerca a Juliana, quien por el nerviosismo suelta el recipiente donde acarrea agua y ése cae al suelo, pero no se rompe. 

La mujer le dice: -Tok-Tok. 

Juliana la ve, extrañada, pues no entiende por qué le dice eso. 

-Tok – Tok- repite la mujer. 

La cara de Juliana se ilumina de repente. 

– ¡Ah! ¿Me está diciendo que debía tocar a su puerta? Lo siento. No tenía intención de entrar. 

– Mi nombre es Tok-Tok. ¿Cómo te llamas?. La mujer esboza una sonrisa. 

-Mmmm… ¿Para qué quiere saber mi nombre? Mejor dígame: ¿Cómo logró construir una casa en una sola noche? Luciana le lanza una mirada desconfiada. Pero la curiosidad se impone 

– De donde vengo eso es posible -dice la extraña 

-¿De dónde viene? Perdone que le pregunte. 

– Vengo desde muy lejos. – Señala el firmamento. Ustedes conocen esa estrella como Ganímedes. Es una luna del Planeta Júpiter. 

-¡Ah! Usted está bromeando. Yo sé de Júpiter. Es un planeta del sistema solar. Me lo enseñaron en la escuela y está tan lejos que no es posible viajar allá. 

– Ese es mi hogar. 

– ¿Qué hace en la tierra? – Pregunta Juliana, creyendo que esta mujer le está tomando el pelo. 

– Durante siglos hemos visitado este planeta Hemos deseado enseñarles cómo aprovechar bien lo que este planeta posee. Pero siempre hay fuerzas oscuras que se oponen y muchos de los nuestros han muerto aquí. Desde hace algún tiempo, hemos visto cómo se están autodestruyendo y el planeta se está muriendo aceleradamente. Queremos que entiendan que tan importantes son los animales y las plantas como los seres humanos. La muerte de un tigre, por ejemplo, es tan importante como la muerte de un ser humano. No obstante, nuestros esfuerzos no fructifican porque el hombre ha olvidado su mente unida a su espiritualidad. Su evolución en este sentido es muy pobre en la mayoría de ustedes. No ven más que lo concreto, lo material. Muy pocos están aprendiendo y se desarrollan mentalmente. 

Repentinamente se oye a lo lejos un grito: – ¡JULIANAAAA! Sobresaltada, Juliana recoge el recipiente del suelo y sale corriendo sin despedirse. Al llegar a su casa, su esposo le pregunta por qué se retrasó tanto. Ella le cuenta lo sucedido y su marido no le cree. Entonces ella, molesta, le invita a que vayan a comprobarlo. Ambos salen presurosos y sin acercarse a la “nueva casa”, el marido se da cuenta que es verdad. Asustado pide a Juliana que regresen. Transcurre la mañana y el marido de Juliana se muestra ansioso y pensativo. Mientras ella se queda en casa, él sale a contar a sus vecinos lo que sucede. Alarmados ante esta inusual situación, todos se dirigen hacia la nueva casa, y como suele suceder ante el temor hacia lo desconocido, muestran rechazo y desean echar a la intrusa. 

Cuando llegan, todos son testigos de algo espectacular e increíble para ellos: un haz de luz desciende desde una nube y cae sobre la mujer que se encuentra parada sobre el techo de la casa. Ven subir a la mujer hacia la nube a través del túnel de luz como si fuera succionada y… súbitamente todo desaparece. Solo queda la casa. 

Tras la sorpresa inicial, todos deciden entrar. La puerta está abierta, pero el lugar está vacío. Descubren en un rincón una cebolla azul, una coliflor roja y un mango blanco. ¡Ah! Una gallina aparece detrás de un panel. 

-Si me buscan a mí, yo ya me voy- dice la gallina. !Una gallina parlante! Ante el asombro general, sale de la casa. 

Platicando nerviosamente regresan a sus casas y preguntándose si lo que aquella mujer dijo era verdad. Pasan los años, y cuentan a sus hijos la historia de aquella visita inesperada, Pero nunca han sabido explicar quién era ella… y tampoco han logrado alcanzar el nivel de espiritualidad que la mujer les quiso enseñar. 

Migdalia Martínez


¿QUÉ TE HA PARECIDO ESTE CUENTO GANADOR DEL CONCURSO LITERARIO DE MIMARTE?

¿Te gustaría que tu creación literaria, ya sea cuento, ensayo, entrevista, etc se viera publicada? Si es así, solamente tienes que ponerte en contacto conmigo, y estoy segura de que encontraremos una forma genial de colaborar.

Y si lo que quieres es seguir leyendo, y ser una de las primeras personas en recibir todos estos artículos en tu bandeja de entrada, ¡Suscríbete!

Procesando…
¡Lo lograste! Ya estás en la lista.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .